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viernes, 31 de octubre de 2014

Y sintió la necesidad de volver y por lo menos decir...

[...] Llegó a destino y se bajó, mareado, y seguía sabiendo que ella continuaría oliendo a sí misma en su memoria, deambulando desnuda por la región nochera de sus sueños: que ella sería, que será, una cicatriz que a veces hace cosquillas y a veces late y a veces arde y a veces duele. Y sintió la necesidad de volver y por lo menos decir: "Nunca, nada." Por lo menos decir: "Como esto, nunca, nada." [...]

lunes, 21 de abril de 2014

Utopía




Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para que sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar.

domingo, 6 de abril de 2014

La pequeña muerte

No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje; a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele. Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.

miércoles, 2 de abril de 2014

La noche / 1

No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.
RECORDAR: Del latín re-cordis, volver a pasar por el corazón.

lunes, 24 de febrero de 2014

- Lo único que te cambiaría es el domicilio

Sentada de cuclillas en la cama, ella lo miró largamente, le recorrió el cuerpo desnudo de la cabeza a los pies, como estudiándole las pecas y los poros, y dijo:
- Lo único que te cambiaría es el domicilio.
Y desde entonces vivieron juntos. Fueron juntos, y se divertían peleando por el diario a la hora del desayuno, y cocinaban inventando y dormían anudados.
Ahora este hombre, mutilado de ella, quisiera recordarla como era. Como era cualquiera de las que ella era, cada una con su propia gracia y poderío, porque esa mujer tenia la asombrosa costumbre de nacer con frecuencia. 

Pero no. La memoria se niega. La memoria no quiere devolverle nada más que ese cuerpo helado donde ella no estaba, ese cuerpo vacío de las muchas mujeres que fue.

viernes, 30 de noviembre de 2012

No hay amor sin libertad.-

¿Qué es la pasión sino el hecho de que el otro no me pertenece y se puede marchar en cualquier momento? Una vez que las personas "se aseguran y se atan", la pasión, por lo general, disminuye.