Mírame, en nada me consigo concentrar. Ando despistado, todo lo hago mal. Soy un desastre y no sé qué está pasando.
Me gustas a rabiar, te deseo, me llegas a desesperar.
Es tan grande lo que siento por ti que tenerte no bastará. ¿Qué es esto que me invita a vivir, que me da la ilusión,
qué será esa fuerza que a todos nos une de dos en dos,
será la fuerza del corazón? Hace que te abrace y los cuerpos lleguen a estorbar.
Tiemblo sólo con la idea de rozar
tus labios llenos
de besos nuevos.
No puedo dormir, robas mi tranquilidad.
Alguien ha bordado tu cuerpo con hilos de mi ansiedad.
De cinturón tus piernas cruzadas, en mi espalda un reloj,
donde tus dedos son las agujas y dan cuerda a este motor,
que es la fuerza del corazón.
Es la fuerza que te lleva, que te empuja y que te llena, que te arrastra y que te acerca a Dios.
Es un sentimiento, casi una obsesión,
si la fuerza es del corazón. Es algo que te lía, una descarga de energía que te va quitando la razón.
Te hace tropezar, te crea confusión,
seguro que es la fuerza del corazón.
Es la fuerza que te lleva.
No puedo pensar, tendría que cuidarme más.
Como poco pierdo la vida y luego me la das. ¿Qué es lo que va cegando al amante que va por ahí de señor, y no es más que un chiquillo, travieso, provocador,
será la fuerza del corazón?
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viernes, 13 de marzo de 2015
La fuerza del corazón
Mis olvidos tratan sobre:
Ale Sanz ♥,
Ricardo Siri Liniers
miércoles, 4 de febrero de 2015
Encontrar rumbos nuevos
No está mal
que bailes desnuda
sobre el agua del mar
si te quieres ver así.
Hay lugar
aunque crea que
esto no da para más,
no importa
que te rías de mí. ¿Cuándo podrás
amar sin complejos? Para salir del tedio
destapá algún sueño.
Da para más
que desear el confort
teniendo un control,
no quiero terminar así.
Caminar,
sólo andar buscando
lo que me hace bien,
el lastre vamos a despedir. ¿Quién nos puede decir
qué es lo correcto?
Mis olvidos tratan sobre:
Las Pelotas,
Ricardo Siri Liniers
jueves, 22 de enero de 2015
Soltar
Éramos 40 desconocidos y yo. Entre un cuerpo y el otro, se filtraban los rayos de sol y un silencio expectante. Era mi primer día de formación como Coach. Y la consigna de nuestro Facilitador fue simple:
Caminá libremente por el lugar. Encontrate con una persona. Parate frente a ella. Por un momento, mirala a los ojos. Y luego decile una de las siguientes frases, la que sientas:
“Te elijo”
“No te elijo”
“No sé si te elijo”
No tenía claro para qué teníamos que elegir al otro (¿como amigos? ¿como pareja? ¿como qué cosa?). Nadie nos explicó. Y tampoco importaba. A veces, la magia reside en el misterio de no saber. Acepté las reglas del juego, respiré profundo y me lancé. Y a la par de mi manada de perfectos extraños, bailé una danza intensa de amor y rechazo. A veces yo elegía al otro, y el otro no me elegía a mí. Entonces, sobrevenía un microsegundo de dolor y desencuentro. “¿Cómo que no me eligió, si yo lo estoy eligiendo? ¿Acaso no ve lo que valgo?”, pensaba indignada. A veces, el otro me elegía y algo dentro mío me llevaba, sin saber muy bien por qué, a decirle que yo no. Y recuerdo mi sensación de culpa hacia el otro. “Pobre, ¿se sentirá rechazado?”. Me costaba irme. Me quería quedar a explicarle que no era personal, que igual podíamos tomar un café, que ya iba a encontrar a alguien que sí lo eligiera, que era un ser valioso. Pero no había espacio para nada de eso. Había que buscar una nueva persona, porque el ejercicio seguía. Había que soltar, porque la vida seguía. Y en otros casos, sólo algunos casos… Sucedía la magia. Porque de repente llegaba un extraño no tan extraño. Un desconocido que tenía algo de familiar en su mirada. Y desde el más bello absurdo (porque estas cosas de lógica no tienen nada), el silencio dejaba paso a dos bocas que ya sabían lo que querían decir. Y la tarde nos escuchaba elevar al unísono un “Te Elijo”: Claro, alegre, de ida y vuelta. Un “Te elijo” mutuo, natural y fluido. Y qué lindo es sentir que ese que vos elegís, también te elige. Que cuando vos apostás, el otro también apuesta por vos. ¿Cómo no amar esos momentos? Si tenían gusto a eternidad, a “estamos vivos”, a sol de media tarde, a “juntos todo es posible”. Hoy, a dos años de aquella intensa experiencia, comprendí que los vínculos humanos funcionan exactamente igual. Por momentos, las personas nos amamos, nos elegimos, nos incluimos, nos damos la bienvenida, y nos abrazamos. Y en otros momentos, nos desterramos, nos excluimos, nos rechazamos y nos ignoramos. Como en aquel ejercicio de Coaching, a veces somos elegidos con el corazón, con el cuerpo, con locura. Y a veces, todo el amor que damos jamás será suficiente para el otro. No porque no sepamos dar, sino porque ese otro no está ahí con brazos abiertos para recibir lo que queremos ofrendarle. En este viaje increíble de regreso a mi propia vulnerabilidad, estoy aprendiendo algo clave: Hay personas que nunca te van a amar, hagas lo que hagas cualquier excusa que encuentren será motivo suficiente para alejarse. Pero también hay otras que te van a amar, a vos y a todas tus imperfecciones, no importa lo que hagas. Enterito, así tal como sos. Y van a superar cualquier obstáculo con tal de acortar distancias, de resolver diferencias, de sanar heridas, de caminar a la par tuyo. Quizá, la sabiduría reside en aprender a distinguir a estas dos clases de personas, y a desapegarnos de aquellas que no quieren jugar nuestro juego. Soltar expectativas acerca de quién debería elegirnos, y a quién deberíamos elegir. Y por fin, amigarse con el dolor de perder. Convertirnos en adultos implica danzar con fluidez este baile de conexión y desconexión con los otros. Implica aprender a tomar y soltar personas, pasados, expectativas, sueños e ilusiones. Tomar y soltar, una y otra vez. Qué intensas serían nuestras relaciones, si pudiésemos amar con todo el compromiso mientras el amor exista, y desapegarnos respetuosamente cuando lo que queda es apenas el cadáver de lo que fue. Porque a veces amamos sin compromiso, y eso no está bueno. Y a veces nos negamos a separarnos de eso que perdimos, y vivimos mirando hacia atrás, como esperando que nuestros muertos resuciten. Se ve por todos lados. Lo he visto en mí: muchos de nosotros somos sumamente obedientes. Y en un acto de lealtad al amor ausente, preferimos convivir con el dolor antes que con el vacío de no tener lo que alguna vez sí tuvimos. Porque al menos, nos queda un corazón que duele. Y eso es mejor que la nada. Tranquilo... respirá. Vos, yo y todos andamos por este viaje aprendiendo. Nadie te enseñó, no naciste con Manual de Instrucciones. Por eso hoy quiero contarte lo que estoy aprendiendo yo, y quizás te sirva en tu viaje: A veces, no soltar es morir. Y lo que nos devuelve a la vida es soltar eso mismo que alguna vez nos salvó. Soltar ese que fuimos. Soltar el que podríamos haber sido y no seremos. Soltar los sueños rotos. Soltar trabajos que no tenemos. Soltar personas que ya no están. ¿Y por qué soltar? Porque la vida, muchachos, se mira hacia adelante. Porque todo el tiempo que pases enamorado de tu espejo retrovisor, es tiempo que perdés de mirar a este que estás siendo hoy. A los que sí están caminando a la par tuyo. Y más aún, a los que todavía no conociste, y te están esperando para que brilles con esa luz propia de los que se amigan consigo mismos. Soltar para recibir lo que viene. Deshabitar el ayer, porque es una casa en la que ya no estás viviendo. Vaciarte, porque un par de puños cerrados no pueden abrazar el futuro. Honrar aquel que te trajo hasta acá (vos mismo), honrar los que caminaron con vos hasta acá, honrar tus aprendizajes. Honrar lo que podría haber sido y no fue. Y desde la fe más ciega y absoluta… y sin la más remota idea de lo que vendrá… y a la par de los miedos que duermen en la almohada de al lado… y con la ternura vulnerable de quien acepta su pasado y se abraza a su presente… regar una vez más tu jardín.
“Te elijo”
“No te elijo”
“No sé si te elijo”
No tenía claro para qué teníamos que elegir al otro (¿como amigos? ¿como pareja? ¿como qué cosa?). Nadie nos explicó. Y tampoco importaba. A veces, la magia reside en el misterio de no saber. Acepté las reglas del juego, respiré profundo y me lancé. Y a la par de mi manada de perfectos extraños, bailé una danza intensa de amor y rechazo. A veces yo elegía al otro, y el otro no me elegía a mí. Entonces, sobrevenía un microsegundo de dolor y desencuentro. “¿Cómo que no me eligió, si yo lo estoy eligiendo? ¿Acaso no ve lo que valgo?”, pensaba indignada. A veces, el otro me elegía y algo dentro mío me llevaba, sin saber muy bien por qué, a decirle que yo no. Y recuerdo mi sensación de culpa hacia el otro. “Pobre, ¿se sentirá rechazado?”. Me costaba irme. Me quería quedar a explicarle que no era personal, que igual podíamos tomar un café, que ya iba a encontrar a alguien que sí lo eligiera, que era un ser valioso. Pero no había espacio para nada de eso. Había que buscar una nueva persona, porque el ejercicio seguía. Había que soltar, porque la vida seguía. Y en otros casos, sólo algunos casos… Sucedía la magia. Porque de repente llegaba un extraño no tan extraño. Un desconocido que tenía algo de familiar en su mirada. Y desde el más bello absurdo (porque estas cosas de lógica no tienen nada), el silencio dejaba paso a dos bocas que ya sabían lo que querían decir. Y la tarde nos escuchaba elevar al unísono un “Te Elijo”: Claro, alegre, de ida y vuelta. Un “Te elijo” mutuo, natural y fluido. Y qué lindo es sentir que ese que vos elegís, también te elige. Que cuando vos apostás, el otro también apuesta por vos. ¿Cómo no amar esos momentos? Si tenían gusto a eternidad, a “estamos vivos”, a sol de media tarde, a “juntos todo es posible”. Hoy, a dos años de aquella intensa experiencia, comprendí que los vínculos humanos funcionan exactamente igual. Por momentos, las personas nos amamos, nos elegimos, nos incluimos, nos damos la bienvenida, y nos abrazamos. Y en otros momentos, nos desterramos, nos excluimos, nos rechazamos y nos ignoramos. Como en aquel ejercicio de Coaching, a veces somos elegidos con el corazón, con el cuerpo, con locura. Y a veces, todo el amor que damos jamás será suficiente para el otro. No porque no sepamos dar, sino porque ese otro no está ahí con brazos abiertos para recibir lo que queremos ofrendarle. En este viaje increíble de regreso a mi propia vulnerabilidad, estoy aprendiendo algo clave: Hay personas que nunca te van a amar, hagas lo que hagas cualquier excusa que encuentren será motivo suficiente para alejarse. Pero también hay otras que te van a amar, a vos y a todas tus imperfecciones, no importa lo que hagas. Enterito, así tal como sos. Y van a superar cualquier obstáculo con tal de acortar distancias, de resolver diferencias, de sanar heridas, de caminar a la par tuyo. Quizá, la sabiduría reside en aprender a distinguir a estas dos clases de personas, y a desapegarnos de aquellas que no quieren jugar nuestro juego. Soltar expectativas acerca de quién debería elegirnos, y a quién deberíamos elegir. Y por fin, amigarse con el dolor de perder. Convertirnos en adultos implica danzar con fluidez este baile de conexión y desconexión con los otros. Implica aprender a tomar y soltar personas, pasados, expectativas, sueños e ilusiones. Tomar y soltar, una y otra vez. Qué intensas serían nuestras relaciones, si pudiésemos amar con todo el compromiso mientras el amor exista, y desapegarnos respetuosamente cuando lo que queda es apenas el cadáver de lo que fue. Porque a veces amamos sin compromiso, y eso no está bueno. Y a veces nos negamos a separarnos de eso que perdimos, y vivimos mirando hacia atrás, como esperando que nuestros muertos resuciten. Se ve por todos lados. Lo he visto en mí: muchos de nosotros somos sumamente obedientes. Y en un acto de lealtad al amor ausente, preferimos convivir con el dolor antes que con el vacío de no tener lo que alguna vez sí tuvimos. Porque al menos, nos queda un corazón que duele. Y eso es mejor que la nada. Tranquilo... respirá. Vos, yo y todos andamos por este viaje aprendiendo. Nadie te enseñó, no naciste con Manual de Instrucciones. Por eso hoy quiero contarte lo que estoy aprendiendo yo, y quizás te sirva en tu viaje: A veces, no soltar es morir. Y lo que nos devuelve a la vida es soltar eso mismo que alguna vez nos salvó. Soltar ese que fuimos. Soltar el que podríamos haber sido y no seremos. Soltar los sueños rotos. Soltar trabajos que no tenemos. Soltar personas que ya no están. ¿Y por qué soltar? Porque la vida, muchachos, se mira hacia adelante. Porque todo el tiempo que pases enamorado de tu espejo retrovisor, es tiempo que perdés de mirar a este que estás siendo hoy. A los que sí están caminando a la par tuyo. Y más aún, a los que todavía no conociste, y te están esperando para que brilles con esa luz propia de los que se amigan consigo mismos. Soltar para recibir lo que viene. Deshabitar el ayer, porque es una casa en la que ya no estás viviendo. Vaciarte, porque un par de puños cerrados no pueden abrazar el futuro. Honrar aquel que te trajo hasta acá (vos mismo), honrar los que caminaron con vos hasta acá, honrar tus aprendizajes. Honrar lo que podría haber sido y no fue. Y desde la fe más ciega y absoluta… y sin la más remota idea de lo que vendrá… y a la par de los miedos que duermen en la almohada de al lado… y con la ternura vulnerable de quien acepta su pasado y se abraza a su presente… regar una vez más tu jardín.
Mis olvidos tratan sobre:
Desapego,
Natalia Sarro,
Ricardo Siri Liniers,
Soltar
viernes, 31 de octubre de 2014
Banana pancakes
Can't you see that it's just raining?
Ain't no need to go outside...
But, baby, you hardly even notice, when I try to show you this song is meant to keep you from doing what you're supposed to.
Waking up too early, maybe we can sleep in. Make you banana pancakes. Pretend like it's the weekend now.
And we could pretend it all the time.
Can't you see that it's just raining?
There ain't no need to go outside.
But just maybe, like a ukulele momma made a baby. Really don't mind the practice
'cause you're my little lady, lady, lady, love me
'cause I love to lay here lazy.
We could close the curtains, pretend like there's no world outside, and we could pretend it all the time.
Can't you see that it's just raining?
There ain't no need to go outside.
Ain't no need, ain't no need, mmm, mmm, can't you see, can't you see?
Rain all day, and I don't mind but the telephone is singing, ringing. It's too early. Don't pick it up, we don't need to. We got everything we need right here, and everything we need is enough.
Just so easy. When the whole world fits inside of your arms, do we really need to pay attention to the alarm?
Wake up slow, mmm mm, wake up slow.
Mis olvidos tratan sobre:
Jack Johnson,
Ricardo Siri Liniers
miércoles, 30 de julio de 2014
90
Alguna vez había creído en el amor como
enriquecimiento, exaltación de las potencias intercesoras. Un día se dio cuenta de
que sus amores eran impuros porque presuponían esa esperanza, mientras que el
verdadero amante amaba sin esperar nada fuera del amor, aceptando ciegamente
que el día se volviera más azul y la noche más dulce y el tranvía menos
incómodo.
Mis olvidos tratan sobre:
Julio Cortázar,
Rayuela,
Ricardo Siri Liniers
viernes, 18 de julio de 2014
No sé si eras un ángel o un rubí, o simplemente te vi
(...) Los astros se rieron otra vez, la llave de mandala se quebró. O simplemente te vi.
Todo lo que diga está de más,
las luces siempre encienden en el alma
y cuando me pierdo en la ciudad, vos ya sabes comprender. Es sólo un rato, no más. Tendría que llorar o salir a matar.
Te vi, te vi, te vi... Yo no buscaba nadie y te vi. (...)
Mis olvidos tratan sobre:
Fito Paez,
Ricardo Siri Liniers
viernes, 23 de mayo de 2014
19
— Yo creo que te comprendo — dijo la Maga, acariciándole el pelo —. Vos
buscás algo que no sabés lo que es. Yo también y tampoco sé lo que es. Pero son
dos cosas diferentes.
Mis olvidos tratan sobre:
Julio Cortázar,
Rayuela,
Ricardo Siri Liniers
jueves, 22 de mayo de 2014
Y sino, ¿cómo se van los miedos? ¡A volar!
Mis olvidos tratan sobre:
By Lalu,
Ricardo Siri Liniers
miércoles, 14 de mayo de 2014
El Secreto es la ley de atracción
Causa y efecto (karma): cada uno de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones, tienen un resultado, una consecuencia. Entonces, no hay nada más que sentir, pensar y accionar en forma positiva; y todo lo demás vendrá solo. (Cada día estoy más convencida de ello)
Mis olvidos tratan sobre:
Budismo,
By Lalu,
El Secreto,
Karma,
Ley de atracción,
Ricardo Siri Liniers
viernes, 9 de mayo de 2014
Hasta que no te encuentro, no me encuentro...
Mis olvidos tratan sobre:
Ismael Serrano,
Ricardo Siri Liniers
miércoles, 16 de abril de 2014
INTRAMUROS (el complementario)
La única ventaja de este tiempo baldío es la posibilidad de madurar, de ir conociendo los propios límites, las propias debilidades y fortalezas, de ir acercándose a la verdad sobre uno mismo, y no hacerse ilusiones acerca de objetivos que uno nunca podría lograr, y en cambio aprontar el ánimo, preparar la actitud, entrenar la paciencia, para conseguir lo que algún día sí puede estar al alcance. A tal punto se atina, en estas peculiarísimas condiciones, a ahondar en el análisis, que me atrevo a confesarte algo: si bien no puedo hacer un plan quinquenal de mis pesadillas, sí puedo soñar despierto y por capítulos. Y así voy desgranando, desmenuzando, lo que quise y lo que quiero, lo que hice y lo que haré.
Mis olvidos tratan sobre:
Mario Benedetti,
Primavera con una esquina rota,
Ricardo Siri Liniers
domingo, 23 de febrero de 2014
Setenta y siete
"Sabes que los grandes sueños nunca mueren en nosotros, del mismo modo que las nubes regresan tarde o temprano, dime que al menos tú llevarás un sueño en tus ojos."
Mis olvidos tratan sobre:
Federico Moccia,
Perdona si te llamo amor,
Ricardo Siri Liniers
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