lunes, 29 de junio de 2009

Prisionera de tu indecisión


Adórame, tapiza mi destino con diamantes. Meréceme, actuando que deseas ser mi amante. Concédeme, hasta la más absurda fantasía. Compláceme, y firma sin mirar la letra chica. De ahora en mas, no reproches lo que haga, y acostúmbrate a aceptar mi condición. Prisionera de tu indecisión, tu desidia me tuvo alquilada. Un pequeño error al margen, para actuar en él. Adórame, y pone luz a todos mis caprichos. Meréceme, devora mi deseo de a poquito. Concédeme, que todo lo que diga sea chiste. Compláceme, ríe como si fuéramos felices. Lo habitual es que lo haga y deshaga, pues a eso, te tendré acostumbrado. Prisionera de tu indecisión, tu desidia me tuvo alquilada. Un trabajo de asistente, de mago amateur. En un pasado fuiste todo para mi, vivía pendiente de tus desacatos. Ahora te trato con desdén, y tendrás que comprender, que las cosas han cambiado. Adórame, talla mi perfil en esmeralda. Meréceme, soporta mi desliz sobre tu espalda. Concédeme, un tiempo para sentirme ausente. Compláceme, no soy igual al resto de la gente.

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