¿Cuántas veces te dije al oído
lo que me gustas,
sin que lo escuches, sin que lo sepas,
que
no entiendo y que
no queda nada cuando te vas? Qué absurdo me siento hasta que vuelvas.
Y te abrazo y te hago dolor
como si fuera la última vez,
mi vida tenés entre tus manos.
Los caminos que hago, los ando,
porque esperando seguro estarás,
lo que oís te lo digo cantando
porque me gusta cantar.
Una estrella fugaz cruzando el cielo,
puedo pedir tres deseos, puedo dejarla pasar.
Las sirenas del mar se están durmiendo,
y
yo te sigo queriendo como te quiero.
Cuando miro el futuro a mi lado no sé si estarás,
y no me importa, igual te quiero.
Aunque
el crudo destino al desierto te quiera
alejar,
no te puede borrar de donde te llevo.
(...) Y yo te sigo queriendo, y cómo te quiero.
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Suspiros olvidados